21 sept. 2008

RMN de hígado


La resonancia de hígado ha ganado un papel importante en el diagnóstico y caracterización de las lesiones hepáticas dados los avances tecnológicos que han disminuido el tiempo de adquisición
de las imágenes, a más de la utilización de nuevas secuencias y de gadolinio, los que aporta datos sobre la vascularización. Los quistes y los hamartomas de la vía biliar son hipointensos en T1 e
hiperintensos en T2; se diferencian porque los últimos presentan un anillo delgado de captación de gadolinio. Los hemangiomas, más comunes en mujeres, son hipointensos en T1 y moderadamente hiperintensos en T2, con un realce centrípeto en la fase arterial. La hiperplasia nodular focales es iso a levemente hipointensa en T1 e iso a levemente hiperintensa en T2, capta intensamente el medio en la fase arterial, tienen una cicatriz central que en las fases tardías llega a ser isointensa a levemente hiperintensa. Los adenomas son moderadamente hipointensos en T1 e isointensos a levemente hiperintensos en T2, tienen realce marcado en la fase arterial pero desaparece en la fase venosa y tardía, persistiendo un anillo de realce. Los nódulos de regeneración son isointensos en T1 e iso a hipointensos en T2, los nódulos displásicos son hiperintensos en T1 e iso a hipointensos en T2, diferenciándose del carcinoma hepatocelular porque generalmente son menores de 2 cm y el carcinoma presenta realce marcado y heterogéneo del contraste en la fase arterial. Uno de los mayores retos de la resonancia magnética (RM) abdominal ha sido adquirir imágenes de un tejido con movimiento causado por la respiración. Inicialmente se obtenían imágenes spin eco en T1 y T2 con secuencias que adquieren datos en un periodo de tiempo prolongado; además, se requerían técnicas de respiración que adicionaban tiempo a la adquisición de la imagen, con lo cual el examen podía prolongarse hasta por 60 minutos. En los equipos actuales, las técnicas rápidas tales como T1
weighted fase spoiled gradient echo (SGE) y breathhold half Fourier transform single shot spin echo con tiempos de adquisición más cortos pueden culminar una secuencia en un periodo de apnea.
Otro aspecto importante en las imágenes de RM del hígado es la aplicación de gadolinio intravenoso, el cual resulta en una marcada elevación de la señal en T1. Esta técnica
se utiliza para evaluar lesiones hepáticas focales con base en su vascularización, la cual puede ser distinguida del parénquima hepático normal adyacente. El hígado es el único órgano que tiene un aporte sanguíneo doble, recibiendo el 70-80% de flujo aferente de la vena porta y el 20-30 % de la arteria hepática. Los tumores hepáticos desarrollan aporte sanguíneo selectivo venoso portal o arterial hepático, según las características especificas del tumor. Los tumores con aporte sanguíneo proveniente de la ramas de la arteria hepática son mejor visualizados durante
la fase arterial. Los tumores hipovasculares tienen predominantemente aporte de las ramas de la vena porta y presentan curvas de realce que son diferentes al hígado normal siendo el realce más lento y menos intenso que el del hígado. El gadolinio es seguro y farmacológicamente
inerte sin efectos renales adversos conocidos.
El papel de las imágenes en T2 es principalmente el de caracterizar la lesión para demostrar su alto contenido de agua, usualmente asociada con quistes benignos, hemangiomas o hamartomas. El tiempo de retardo entre la administración del gadolinio y la iniciación de las secuencia rápidas (SGE) para la fase arterial es de 18 a 20 segundos, para la fase venosa portal es entre 45 y 60
segundos y para las imágenes tardías de 1.5 a 5 minutos.
En este artículo se presentan las características imagenológicas por RM de las lesiones hepáticas más frecuentes y entre las cuales es necesario, en muchas ocasiones, hacer diagnóstico diferencial.